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Archives: Adviento 2003
Cristo Nació para Hacernos Libres


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Adviento 2003 - ¿Y al fin de quién es el cumpleaños?

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CÓMO UTILIZAR  ESTAS REFLECCIONES...

Los recursos aquí presentados, ofrecen a individuos, familias y otros grupos una manera de recordar la razón por la que celebramos en esta época.  Las reflexiones inician la primera semana de Adviento y continúan hasta la Fiesta de Epifanía.

 Antes que comience el Adviento, elabore una corona de Adviento.  Consiga un libro con instrucciones o sigue esta simple guía.  Toma un plato hondo grande y poco profundo (por lo menos de 9 pulgadas de diámetro) y llénelo con arena o sal gruesa.  Coloque cuatro velas moradas, bien aseguradas, alrededor de la orilla del plato, y una vela blanca y larga en el centro.  Haga un círculo con hojas verdes alrededor.

También necesitará la escena de un pesebre, una Biblia y cerillos.  Enciende una vela morada la primera semana de Adviento; dos en la segunda y así sucesivamente.  Enciende las cinco velas en la Noche Buena.

Aparte tiempo cada semana para adorar, tal vez después de la comida de los domingos.  Invite a que le acompañen quienes estén solos.

Dependiendo de las edades de las personas en su grupo, los adultos querrán leer previamente las reflexiones bíblicas.  Incorpore parte o todo el calendario de Adviento-Navidad a la hora de la adoración, especialmente como un inicio para el diálogo.

Reúnanse alrededor de la corona de Adviento.  Túrnense la lectura, el encendido de las velas, la oración, el canto y compartan sus sentimientos e ideas.

 

ACERCA DEL AUTOR

Las siguientes siete reflexiones fueron escritas por Louis Lotz, Ministro de Adoración de "Fair Haven Ministries", Hudsonville, Michigan.  Sus artículos son publicados ampliamente, autor ganador de premios por casi 200 artículos y columnista del medio de comunicación escrito "Church Herald".  Lou fue el presidente del Sínodo General de la Iglesia Reformada en América para el período 1991-92.  Es graduado de "Union Seminary", Richmond, Virginia.  Lou y su esposa, Mary Jean Kline, tienen dos hijos.  Lou es miembro de la Junta Directiva de "Alternative".

 

Reflexiones

Por Louis Lotz

Adviento I


Primer Domingo de Adviento


Lucas 2: 25-32.

Simeón esperaba la consolación de Israel.  Cuando finalmente tomó al niño en sus brazos, supo que su larga espera había terminado y exclamó: "¡Mis ojos han visto a tu Salvador que tú preparaste para presentarlo a todas las naciones, luz para iluminar a todos los pueblos y gloria de tu pueblo, Israel!"

Todo el Adviento se trata de "esperar".  Durante el adviento, esperamos  la celebración de la venida de Cristo.  Pero, ¿es nuestra espera genuina?  Esperamos como si Cristo no hubiera venido.  Cantamos "Ven, tan esperado Jesús, Ven, Emmanuel""como si fuéramos el viejo Simeón, esperando que el niño nazca.  Pero el niño ya nació.  El que hemos estado esperando ya se encuentra entre nosotros.  Entonces, ¿qué estamos esperando?

 Tal vez la mejor manera de responder esta pregunta es formulando otra: ¿Cómo estamos esperando?  Imagínese a tres personas, cada una de ellas esperando, pero de manera diferente. 

La primera persona es un vagabundo durmiendo en la banca de un parque.  No espera nada en especial.  Solamente está esperando.

 La segunda, es una estudiante universitaria que se encuentra de vacaciones de fin de año.  Está esperando abordar un avión para ir a casa.  Está emocionada por encontrarse con su familia.  Su espera está llena de ilusiones y expectativas.

 La tercera persona es una madre encinta, a punto de dar a luz.  Así como la estudiante, ella también está emocionada y llena de ilusión.  Sin embargo, dos situaciones hacen que su espera sea distinta:  primero, la persona a la que está esperando ya está allí.  Su bebé podrá estar oculto, pero ya está presente.  En segundo lugar, la espera de la madre contiene un elemento de colaboración.  El bebé desea nacer, pero la madre debe colaborar en el proceso - gimiendo, respirando, pujando.

 Algunas personas pasan el Adviento en una banca del parque, por decirlo así.  No esperan que pase nada, y, en efecto, nada pasa.  Otras son como la estudiante universitaria.  Para ellas, el Adviento es un tiempo de emoción e ilusión.  Sin embargo, la mejor manera de esperar el Adviento es la de la futura madre, quien trae a la vida a alguien que ya está vivo, y da a luz a alguien que ya se encuentra presente.

 Cristo ya está presente.  Quizás no lo vemos, pero está dentro de nosotros y entre nosotros, su vida se mueve en nosotros como un feto.  El Adviento es una especie de maternidad.  Damos vida al Dios viviente en nuestras propias vidas.  Sin embargo, si Cristo debe nacer en nosotros, debemos hacerlo posible - gimiendo, respirando, pujando.

 La pregunta que se debe hacer al inicio del Adviento no es: ¿Qué estás esperando?, sino: ¿Cómo estás esperando?

 Conversemos:  ¿De qué maneras puede su familia cooperar en el proceso de traer a la vida al Cristo que ya está presente?

Adviento II

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Lucas 16:19-31

Cuando mi hijo era niño, caminábamos hacia el área de juegos al final de la calle y jugábamos en los resbaladeros, los columpios y el balancín (también conocido como "subibaja").  Una vez, mientras montábamos el balancín, tiró su cabeza hacia atrás y soltó una carcajada, diciendo:  ¡cuando yo estoy arriba, tú estás abajo!

 Cuando se trata de alimentos y recursos, todo el mundo se monta en un balancín.  Si un lado está arriba, puede apostar a que el otro lado está abajo.  Si un lado está viviendo con lujos, puede estar seguro que el pobre Lázaro se encuentra tendido a la puerta, hambriento.

 En nuestro mundo, el balancín funciona en dirección de norte a sur.  Con un par de excepciones, los países ricos quedan en el hemisferio del norte - Estados Unidos, Canadá, Europa, Gran Bretaña, Japón.  Ese es el extremo alto del balancín.  Los países pobres se encuentran en el hemisferio del sur - India, África, Asia del Sur, América Central.  Ese es el extremo bajo del balancín.

 La diferencia de estilos de vida y consumo de recursos de un lado del balancín al otro, es alucinante.  Los Norteamericanos alimentan con más cantidad de granos a los animales, que lo que comen las personas de Bangladesh.  Utilizamos más fertilizantes para nuestros campos de golf, que lo que usan en India para toda su agricultura.

 La hambruna del mundo no es culpa de Estados Unidos.  Sin embargo, sea esa mi intención o no, mi indulgencia hacia los lujos puede privar de sus necesidades a las personas del tercer mundo.  No tiene nada de malo ser opulento, pero es muy malo ver al Lázaro tendido en la puerta y no hacer algo para ayudarlo.  Jesús nunca dice que el hombre rico de la historia explotó o abusó de Lázaro, o que fuera él la causa de la miseria de Lázaro; sólo que falló en compartir su abundancia con alguien que claramente estaba necesitado.

 El Salmista dice "Feliz el que cuida del débil y del pobre" (41:1).  En este Adviento considere al pobre.  Acuerden, como familia, comprar menos regalos para cada uno y compartan el dinero ahorrado con las personas de la parte baja del balancín.  Ofrézcase como voluntario para la despensa de alimentos local o el comedor popular.  En un nivel más profundo y serio, busque maneras de simplificar su estilo de vida a lo largo del año.  Descubrirá, como muchos otros lo han hecho, que puede vivir con mucho menos.  Su vida será menos tensa, más relajada.  Quien sabe si algunos  hasta podrían seguir su ejemplo.   La mayoría no lo hará, pero no deje que eso le moleste.  No tiene que cambiar el mundo.  Simplemente, no deje que el mundo lo cambie a usted.

 Conversemos:  Si la familia quisiera dar un regalo a una entidad benéfica, ¿por cuál entidad votarían?

 

Adviento III

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO

Lucas 10: 38-42

Qué contraste.  Allí está Marta en la cocina, tan trabajadora como una hormiga, con un torbellino de actividades; mientras que su hermana, María, está en la sala sentada escuchando a los pies de Jesús, escuchándolo hablar.  Parada en el mostrador de la cocina, acrecentando su resentimiento, Marta pensó: ¿por qué estoy yo haciendo todo el trabajo?  ¿Por qué María no viene y me ayuda?  Finalmente, Marta sale exasperada de la cocina, enojada con su hermana y con Jesús: ¿No te importa que mi hermana me haya dejado para que haga todo el trabajo yo sola?  ¡Dile que me ayude!

 Las personas tienden a identificarse con una hermana o con la otra.  Dicen, yo soy como María o Marta, ese soy yo.  Pero, a decir verdad, las tensiones entre las dos hermanas se encuentran dentro de cada uno de nosotros.  Todos nosotros somos como ellas dos.  Todos tenemos dos nombres que son María Marta.

 Su lado de Marta es activo, orientado a los resultados, ansioso y molesto por muchas cosas, haciendo listas de tareas y luego revisando su cumplimiento.  Marta inclusive tiene una lista en sus manos al momento de orar -- una lista de oración.

 Pero en algún lugar dentro de usted, también está la parte de María, una parte contemplativa a la que le gusta sentarse y escuchar, una parte que puede permanecer en silencio ante un atardecer, hechizada por una sinfonía, cautivada por un libro, conmovida profundamente por las palabras de Jesús.

 Si su lado de María domina enteramente, las necesidades básicas físicas de su vida no serán resueltas.  Sin embargo, el riesgo de que eso ocurra es muy remoto.  El verdadero riesgo en nuestra cultura activa, ansiosa, orientada a los resultados, es que su parte de María será exprimida enteramente -- sin tiempo para escuchar, pensar, leer, orar.

 En la media en que avance en esta temporada de Adviento, y en la medida en que sienta la tensión entre su lado de María y su lado de Marta, recuerde que Jesús manifestó que su mejor lado es el de María.  Es mejor apreciar que alcanzar y escuchar que hablar.  Es mejor ser algo que hacer algo.

 Siempre seremos en parte Marta, y está bien ella tiene su lugar.  Un cierto grado de logro y actividad es necesario en esta vida -- las facturas deben ser canceladas, las tareas deben ser alcanzadas, los quehaceres cotidianos deben hacerse.  Pero mientras permitamos que nuestra parte de María se desarrolle más, seremos menos distraídos, menos ansiosos y más equilibrados. Finalmente viviremos más en paz.

 Durante este adviento, no solamente haga algo, párese, quédese quieto. "¡Ríndanse! Reconozcan que soy Dios". (Salmo 46:11)

Conversemos:  Programe un reloj con alarma para que suene dentro de cinco minutos, durante los cuales todos los miembros de la familia permanecerán en silencio.  Cuando suene la alarma, conversen sobre la experiencia.  ¿En qué pensaron durante el tiempo de silencio? ¿Qué escucharon? ¿Qué sintieron?

 

Adviento IV

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

Lucas 1: 46-56

El término Magnificat se refiere a:

 

(A) El mayor enemigo del "Super Ratón"
(B) El lente de un telescopio espacial
(C) La heroína del musical de Broadway "Cats"
(D) El canto de alabanza de María en el evangelio de Lucas

La respuesta es la D.  Tradicionalmente, el canto de alabanza de María en el evangelio de Lucas es conocido por su nombre en Latín, el Magnificat, por el verbo en la primera línea -- "Mi alma alaba (magnifica) la grandeza del Señor".

 El Magnificat es un canto de cambio. Se encuentra allí una cadena completa de cambios:  Dios arruinó a los soberbios con sus maquinaciones (1:51).  Dios sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes (1:52).  Dios despidió vacíos a los ricos y repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno (1:53). 

El Señor es un agente de cambio, un desestabilizador del status quo, quien voltea las mesas.  El Magnificat nos recuerda que Dios no es imparcial, así como la iglesia a veces trata de ser.  Dios nos ama a todos y todas, ricos y pobres, poderosos y débiles, pero a lo largo de la historia, ha tomado partidos.  Dios se pone del lado del pobre, del débil y del perseguido. 

Si usted es pobre y débil, hay un verdadero gozo en la intención de Dios de darle vuelta al mundo -- rebajando al poderoso y exaltando al débil, abasteciendo al hambriento y despidiendo vacío al rico.  Pero seamos sinceros: si usted es próspero y acomodado, no celebrará la pasión de Dios de darle vuelta a la mesa, porque usted es quien está sentado en la mesa que está a punto de ser volteada. 

¿Qué hacer?  No podemos cambiar el Magnificat -- o la naturaleza de Dios -- para nuestra conveniencia.   Pero sí podemos cambiarnos a nosotros mismos.  Supongamos que nuestra máxima prioridad fuera ayudar a que el pobre aprenda a cultivar la tierra y se alimente.  ¿No sería un poquito más fácil para nosotros cantar el Magnificat? Supongamos que no nos limitáramos solamente a orar por los pobres, sino verdaderamente promoviéramos hechos concretos para aliviar su sufrimiento.  Supongamos que las familias y las iglesias invirtieran tiempo, esfuerzo y dinero en agencias que sirven al necesitado.  ¿No sería un poquito más fácil para nosotros cantar el Magnificat junto con María?

 ¿Y no seríamos bendecidos en el proceso?  ¿Qué transforma a Ebenezer Scrooge de ser mezquino y miserable a ser un hombre radiantemente feliz?  El toma partido por los pobres -- Bob Cratchitt y el pequeño Tim.  Scrooge descubre el gozo de compartir, y al final es él mismo quien resulta más bendecido.  ¡Soy tan liviano como una pluma! Expresa, riendo reciamente.  ¡Soy tan feliz como un ángel! 

¿Podremos nosotros los Scrooges cantar el Magnificat junto con María y el pequeño Tim?  Seguro que podemos.  En tiempo de Navidad, todo es posible.

 Conversemos:  Que cada miembro de la familia re-escriba el Magnificat en sus propias palabras.

 

Víspera de Navidad / La Noche Buena

NOCHEBUENA

Lucas 2: 1-7

Es la mejor historia nunca antes contada, y Lucas la cuenta en una oración:  "Y Dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la sala común".

 Me pregunto cómo se sintió María al ver a su recién nacido hijo, estudiando cada cabello de su pequeña cabeza, cada arruga de su rostro, escuchando el sonido de su respiración.  Me pregunto si ella entendía la enormidad de lo que había ocurrido y que sostenía en sus brazos al propio Hijo de Dios, el Mesías al que las personas habían esperado por siglos.

 Me pregunto cómo era el establo.  Imaginamos el establo suave, tibio y rociado de resplandor.  Pero todos los establos que he visto son malolientes, húmedos y fríos.  Los granjeros usan botas de hule para entrar al establo, y ustedes saben por qué.

 Jesús nació en el establo porque no había lugar para ellos en el hostal.  Nunca habo espacio para Jesús.  No había espacio en el hostal para su nacimiento, ni en el templo para sus enseñanzas, ni en los corazones de sus compatriotas para su evangelio.  Siempre fue desechado.  En el único lugar donde hubo espacio para él fue la cruz; la tuvo completa para él.

 En la vitrina de una tienda de ventas por departamento había una escena de natividad: media docena de pacas de heno en un pesebre de madera, pastores y ovejas de plástico, sabios exóticos, María y José. Parecía como si fuera un proyecto de un estudiante de secundaria.

 No había bebé en el pesebre.  Quizá se olvidaron de colocar al bebé.  Tal vez alguien estaba jugando una broma.  Tal vez alguien estaba haciendo un enunciado teológico.  Lo único que había en el pesebre era paja.  Me pregunto qué habrá pasado con el bebé.

 A veces, parece que lo único que quitamos de nuestra celebración Navideña es a Cristo mismo.  Hay tarjetas, villancicos, cenas, decoraciones, fiestas, regalos, compras y Papás Noeles , pero no hay bebé.

 No deje que le ocurra eso.  Separe el tiempo para adorar, orar y leer la Biblia.  Converse con los miembros de su familia sobre la mejor manera de dejar que Cristo  permanezca en su Navidad todos los años.

 Revise constantemente el pesebre para asegurarse que el bebé esté allí, para que cuando la Navidad venga y se vaya no lo deje sólo con pies cansados y una pila de regalos.

 Conversemos:  Cuéntele a sus hijos los planes y preparaciones que hicieron para su nacimiento.  Como familia, conversen sobre los tipos de planes y preparaciones que desean hacer para la venida de Cristo el próximo año.  Escríbanlas.

 

Navidad I

Primer Domingo después de Navidad (Domingo de la Sagrada Familia)

Lucas 2: 8-14

Los ángeles cantaron "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz".  Hace mucho tiempo, en los cielos de Belén, los ángeles cantaron acerca de la paz de la tierra, y ese mismo tiempo ha tardado su llegada.  Podríamos utilizar un poquito de paz.

 Podríamos usar algo de paz personal.  En la época Navideña, hay una alegría ajetreada y amistades forzadas, pero no hay mucha paz.  Camine por los centros comerciales y mire los rostros de los compradores.  Las gente se ve estresada y apurada, frenética y exhausta.  Pero no parece estar en paz.

 Podríamos utilizar algo de paz en el mundo.  Parece que sin importar a qué parte del mundo se refiera, allí hay guerras y rumores de guerras.  La profecía de Isaías no parece que se va a cumplir pronto:  "Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas" (Isaías 2:4).  En Centroamérica, en Afganistán, en Irak, en Corea, incluso en Belén, en muchos lugares, esta noche no habrá paz.

 ¿En qué se equivocó el canto de los ángeles?  ¿Por qué no gozamos de la paz que prometieron?  La Navidad no significa que tenemos  paz en nuestros corazones; ni que hay paz en el mundo.  ¿Qué salió mal?

 ¿Acaso será que hemos tratado de dividir el significado del canto de los ángeles?  Queremos tener paz en nuestros corazones y paz en el mundo, pero no queremos dar gloria a Dios en las alturas.

 Alguna vez, alguien definió la gloria como "el salario de Dios".  Dios merece la gloria; es su derecho.  ¿Y por qué no queremos darle a Dios su salario?  ¿Por qué no le damos a Dios la gloria que El merece?  Porque buscamos la gloria para nosotros mismos.

 Mientras que las naciones busquen la gloria para sí mismas, una gloria que pertenece a Dios, no habrá paz en la tierra.   Lo más que esperamos son largos intervalos entre las guerras.  Qué pensamiento más deprimente.

 Y mientras que usted y yo busquemos la gloria para nosotros mismos -- no autoestima, la cual todos necesitamos; sino gloria, la gloria que le pertenece a Dios -- no encontraremos paz en nuestros corazones.  Si está tratando de obtener toda la gloria en su matrimonio, o en el trabajo, o en su iglesia, o en cualquier situación, no habrá paz para usted.

 Lo que necesitamos hacer es volver a pegar las dos partes del canto de los ángeles.  Busque la paz y tal vez nunca la encuentre.  Busque la gloria de Dios y la paz lo encontrará a usted.  Al final de todas las piezas musicales escritas por J.S. Bach están las letras  S.D.G "Sola Deo Gloria" -- Sólo a Dios sea la Gloria.  Ese es el camino a la paz.

 Conversemos:  Nombre tres cosas que puedas hacer para que las compras Navideñas sean una actividad más pacífica.

 

Epifanía

LA EPIFANIA DEL SEÑOR

Lucas 12:13-21

De acuerdo a los estándares mundiales, la mayoría de Norteamericanos vive como Sultanes.  Sin embargo, al escucharnos hablar, se puede pensar que apenas tenemos lo suficiente para vivir.

 La ilusión es alimentada por los anunciantes, cuya misión es mantenernos en un eterno estado de descontento.  Hogares lujosos en revistas a todo color, hacen que su casa, perfectamente adecuada,  se reduzca, en comparación, a una choza  destartalada que necesita remodelación inmediata.  Los anuncios de la nueva  moda de otoño hacen que la ropa que compró apenas el año pasado se vea desgastada y pasada de moda.  Los comerciales de televisión de carros nuevos hacen que se avergüence de su vehículo actual.

 En 1998, un senador de Estados Unidos realizó un discurso sobre cómo sus electores eran cargados de impuestos.  Citó la carta de un elector, quien se quejaba de cómo era empobrecido por un impuesto tras otro: impuesto sobre ingresos, impuesto sobre compras, impuesto de propiedad de sus dos casas, de su carro-casa, de su bote y la lista seguía y seguía.

 En el diario del día siguiente, un analítico escritor del editorial, reflexionando sobre el discurso del Senador, señaló cuán extraño es que alguien que es dueño de dos casas, dos carros, un bote y un carro-casa, y cuyo ingreso lo sitúa en el estrato tributario más alto, puede catalogarse a sí mismo de pobre.  Nosotros nos catalogamos como pobres.  Siempre nos comparamos con aquellos pocos que tienen más que nosotros, en lugar de los miles de millones que tienen menos.

 Los Norteamericanos necesitamos romper la ilusión de que somos pobres.  Vi una camiseta que mostraba a una mujer de apariencia no muy atractiva con el ceño fruncido, cuyas manos estaban tapando sus oídos.  El mensaje decía: ¡No estoy escuchando!  Deje de escuchar a quienes le mantienen en un estado de descontento.  Mientras más se abstenga de escuchar a los anunciantes, más presto estará a escuchar la voz de Jesús, quien dice "la vida no está en el poseer".

 El tema de la pobreza nos amenaza especialmente en la época de Navidad.  Altera la realidad y nos vuelve insensibles sobre lo afortunados que somos.  Hace perpetua la ilusión de que no tenemos lo suficiente y, por lo tanto, no podemos compartir, y nos roba el gozo de compartir.  Nos ciega ante la creciente disparidad entre ricos y pobres en el mundo.  Tal vez lo peor de todo es que nos hace eternamente infelices, pensando siempre que necesitamos más, más y más.  Nos convertimos como el rico en la parábola de Jesús, construyendo graneros más y más grandes.

 La abundancia debe ser saboreada y compartida.  Pero esto no ocurre si seguimos escuchando a los anunciantes y a nuestras pláticas sobre pobreza.  Deje de escuchar.

 Conversemos:  ¿Cuál es su anuncio favorito?  Analícelo.  ¿Qué promesas sutiles hace el anuncio?  ¿Piensa que el producto mantiene la promesa?

 

de Alternativas

©2003 Alternatives for Simple Living
(Alternativas Para Vivir Sencillamente)

Alternatives es una institutión cristiana sin fines de lucro - con sede en Sioux City, Iowa - la cual se dedica a fomentar el desarrollo de estilos de vida y celebraciones simples, sencillas, y significativas; celebraciones que exalten la creación y nos alejen de las prácticas inculcadas por la sociedad consumerista. Fundada en el año 1973 con el propósito de elevar una voz de protesta en contra de la comercialización de la Navidad, Alternatives promueve las celebraciones que reflejan estilo de vidas consientes y responsable. Con el propósito de ampliar nuestros horizontes y atender las necesidades del mercado latino e hispano, tanto en los Estados Unidos, en Puerto Rico, y áreas adyacentes, Alternatives ha comenzado a desarrollar una serie de materiales bilinguës, los cuales pueden ser utilizados, tanto por personas de habla inglesa como personas de habla hispana.

Además de los materiales para celebraciones, Alternatives provee materiales sobre la paz, el hambre, y muchos otros problemas globales. Los libros para niños y guías de estudio son las favoritas de nuestros lectores. Si tiene alguna sugerencia o pregunta, o desea recibir una copia de nuestro catálogo de materiales, libre de costo, puede escribirnos al 109 Gaul Dr. * P.O. Box 340 * Sergeant Bluff, Iowa 51054, o llamarnos al (800) 821-6153, www.SimpleLiving.org o Alternatives@SimpleLiving.org.

 

Impreso en papel reciclado.

Establecido en parte por una beca de la fundación New Road Map - www.newroadmap.org

 

Recursos

 

Impreso en papel reciclado.


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This page last updated 30 June 2004

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